
La fresca brisa en pleno verano es uno de los grandes atractivos de este jardín lineal que arranca junto al Puerto, donde mantiene el antiguo nombre de Paseo de Neptuno, y se alarga, paralelo al mar, hasta el límite con Alboraya. Las palmeras le dan unidad formal y las abundantes malvarrosas evocan el origen de esta playa, que tomó el nombre de las plantaciones masivas de este geranio con destino a la industria de perfume construida por el francés Robillard a mediados del siglo XIX. Además de la oferta gastronómica más concentrada de la ciudad y de un surtido topmanta, el Paseo Marítimo ofrece aparatos gimnásticos de uso público para manternerse en forma mientras se respira el aire del Mediterráneo.


